Tips #011: Rosas para el alma y la piel: propiedades calmantes del agua de rosas en pieles sensibles

En Ayaka creemos que el cuidado de la piel también es un acto de cuidado interior. Por eso, elegimos ingredientes que nutren, equilibran y reconectan con lo esencial. El agua de rosas, un clásico de la cosmética ancestral, es uno de ellos.
Más allá de su aroma delicado, es un elixir poderoso para las pieles sensibles. Su acción va mucho más allá de lo superficial: calma, regenera y armoniza, tanto la piel como los sentidos.
Un tónico ancestral con respaldo botánico
El agua de rosas se obtiene mediante la destilación de pétalos frescos de rosa damascena. En ese proceso se concentra no solo su perfume característico, sino también compuestos activos como flavonoides, taninos y vitaminas que ofrecen beneficios concretos:
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Calma la inflamación y reduce el enrojecimiento en pieles reactivas o con rosácea.
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Hidrata suavemente, ayudando a restablecer el equilibrio de la barrera cutánea.
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Aporta antioxidantes, que protegen del estrés ambiental.
Tonifica sin resecar, ideal para quienes no toleran los tónicos convencionales con alcohol.
Un ritual consciente para la piel sensible
Incorporar el agua de rosas a la rutina diaria es una manera sencilla pero poderosa de devolverle a la piel lo que el ambiente, el estrés y los químicos le quitan.
En Ayaka formulamos nuestro Tónico Facial Agua de Rosas con una sinergia botánica que incluye: manzanilla, aloe vera, ácido hialurónico, colágeno hidrolizado, alantoína y vitamina E.
Todo pensado para hidratar, calmar, revitalizar y proteger hasta las pieles más delicadas.
Piel luminosa, emociones en calma
Cada aplicación es más que un gesto estético: es un momento de pausa. Una forma de recordarte que tu bienestar comienza por lo más sutil.
Cuando cuidás tu piel desde la suavidad, también cultivás un diálogo amable con vos misma.
Y ahí, entre aroma y frescura, ocurre la verdadera transformación.
Ayaka, Cuidado consciente para la piel que siente.
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